Estamos todavía en mayo, y ya hemos rebasado ampliamente los 30ºC. Sabemos que el cambio climático es un enorme problema al que nos enfrentamos, no solamente a escala planetaria, sino también local. En Portugalete ya estamos viviendo sus efectos. Las olas de calor son una muestra.
En
2019, Ihobe (Sociedad Pública de Gestión Ambiental, dependiente del Gobierno
Vasco) elaboró el documento titulado “Evaluación de la vulnerabilidad y riesgo
de los municipios vascos ante el cambio climático”. En este informe se afirma
que Portugalete es muy vulnerable y sensible a las olas de calor.
Entre
las medidas que recoge el documento para mitigar el “Impacto por olas de calor
sobre la salud humana” figuran:
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Incrementar
la superficie verde y permeable de plazas, espacios y edificios públicos del
municipio.
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Crear
una red de conectividad ecológica local para mantener la biodiversidad en el
ecosistema urbano.
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Fomentar
el reverdecimiento de azoteas y balcones de edificios, así como de espacios
comunes y patios de manzana.
Han
pasado siete años desde la publicación del informe, décadas desde que la
comunidad científica avisara del peligro, pero seguimos sin tomarnos en serio
el asunto, sin atajar el problema, sin tomar medidas eficaces.
Seguimos
teniendo, por ejemplo, plazas duras (pavimentadas con materiales impermeables,
sin apenas vegetación) que contribuyen al conocido efecto de “isla de calor”.
La
planificación del verde urbano va más allá del diseño de parques y jardines. Se
ha de planificar una infraestructura que aporta valores ecológicos, ambientales,
paisajísticos y de salud.
Más información: https://www.euskadi.eus/contenidos/documentacion/municipios_cc/es_def/adjuntos/vulnerabilidad_municipios_cambio_climatico.pdf
