Un estudio liderado por un equipo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) estimó los impactos de la contaminación atmosférica sobre la salud en 1000 ciudades de Europa. Aunque no tenemos datos concretos de Portugalete, sí disponemos de información sobre “Bilbao (área metropolitana)”, que recoge datos de Barakaldo, Bilbao, Getxo y Santurtzi.
En el ámbito de la contaminación atmosférica, el estudio se centra en dos
parámetros: partículas finas (PM2,5) y dióxido de nitrógeno (NO2). En el primer
caso, se podrían evitar 428 muertes anuales si se cumplieran las nuevas
recomendaciones de la OMS sobre calidad del aire (publicadas en 2021) en todas
sus áreas. En el caso del dióxido de nitrógeno, serían 279 las muertes anuales
evitables (1).
La contaminación del aire afecta, de forma especial, la salud de la
infancia, porque, entre otras razones: sus pulmones y órganos están en
desarrollo, el sistema inmunitario es más débil, la frecuencia respiratoria es
más rápida, están más cerca del suelo y tienen una mayor actividad física.
Esta situación puede conducir a cuadros de asma y función pulmonar
reducida, riesgo de infecciones respiratorias, infecciones del tracto
respiratorio superior y otitis, alergia, incluyendo rinitis alérgica, etc.
En algunas poblaciones llevan ya cinco años realizando una campaña de
ciencia ciudadana para medir la cantidad de dióxido de nitrógeno (NO2) en
entornos escolares.
En su última edición, se analizaron los entornos de 412 centros educativos,
centros de salud y zonas especialmente sensibles de 66 núcleos urbanos, de diez
comunidades autónomas. En Euskadi se llevó a cabo en Barakaldo, Bilbao,
Donostia-San Sebastián, Erandio, Errentería, Oiartzun y Vitoria Gasteiz.
Los resultados, que aparecen en el informe “Calidad del aire en entornos
escolares”, son preocupantes: el 96 % de los entornos escolares examinados
superan los niveles de NO2 recomendados por la OMS (2).
Este año, Portubizi elkartea se suma a esta actividad, en el marco de la
campaña Clean Cities. Una campaña que pretende divulgar y concienciar sobre la
movilidad sostenible y los efectos de la contaminación del aire sobre la
población infantil y juvenil (3).






