miércoles, 18 de febrero de 2026

Racionalizar las podas

 


“Un árbol sin ramas no es un árbol”

Alex Shigo

El arbolado urbano es uno de los elementos más importantes de la infraestructura verde de las ciudades. Los servicios ambientales que aportan y su contribución a la conservación de la biodiversidad depende en gran medida del volumen y desarrollo de las copas, una cuestión relacionada con el tema de las podas (1).

Por desgracia, en Portugalete, como en muchas otras ciudades, encontramos árboles que han sufrido podas agresivas innecesarias. La poda debe estar justificada por motivos técnicos, como los riesgos para la seguridad ciudadana o cuestiones de sanidad vegetal, y debe adaptarse a las características de cada especie. Para ello, es recomendable el seguimiento de las metodologías recogidas en el Estándar Europeo de Podas y abogar por un intervencionismo mínimo durante el crecimiento del árbol.

La primera decisión que se debe adoptar en relación con la poda del arbolado urbano se produce en el momento de la plantación. Es necesario seleccionar las especies que mejor se ajusten al espacio disponible y a los condicionantes del entorno en el que se van a plantar. Esta simple medida, junto con una poda de formación adecuada, permitiría reducir en gran medida las tareas de poda a lo largo de la vida del árbol.

Así pues, es necesario realizar una evaluación técnica y rigurosa de los criterios de poda que se aplican, para limitar prácticas como los desmochados y terciados, que debilitan a los árboles y los hacen más vulnerables a enfermedades. Otra práctica que se debería revisar son las podas estéticas, de dudoso gusto en muchas ocasiones. En cuanto a su calendario y frecuencia, no se deberían realizar podas fuera de las épocas adecuadas y nunca durante la temporada de cría de las especies que utilizan el arbolado para hacer sus nidos, ni tampoco podar los mismos árboles año tras año. En los casos en los que se considere técnicamente necesaria la realización de trabajos de poda en los árboles de una calle, se debería realizar de forma progresiva y gradual a lo largo de varios años, pie a pie o por grupos, para garantizar la continuidad de los servicios ambientales del arbolado. 

(1) En 2025 el Ayuntamiento de Getxo manifestó que no podará los árboles que estén a más de dos metros de las fachadas, porque eta práctica debilita a los árboles y resta eficiencia a la lucha contra el cambio climático. 

Fuentes consultadas:

Fernández Calvo, I. C. (2019). 100 medidas para la conservación de la biodiversidad en entornos urbanos SEO/BirdLife, Madrid.

Comisión de Naturaleza y Biodiversidad Urbana de Ecologistas en Acción. (2025). Nuevo manual del árbol en la ciudad. Libros en acción, Madrid.

https://aearboricultura.org/project/estandar-europeo-de-poda/

martes, 20 de enero de 2026

Árbol del año 2025

Durante el último trimestre de 2025, Portubizi elkartea desarrolló la iniciativa “árbol del año”, en la que se invitaba a la ciudadanía portugaluja a señalar un árbol con un significado especial, para lo que se elaboró un sencillo cuestionario.



Al ser un formulario abierto hay gran dispersión en las respuestas, pero lejos de ser un problema, esto refleja la diversidad de especies y ubicaciones que son significativas para quienes han participado. Y teniendo en cuenta sus respuestas, el árbol del año en Portugalete ha resultado ser el Castaño de indias de la plaza del Solar. Las razones aportadas apuntan a que es un árbol centenario que merece ser reconocido y cuidado. Estuvo a punto de desaparecer, pero gracias a una pequeña ayuda se ha mantenido en su lugar y se ha convertido en un símbolo del cuidado y respeto de los árboles. Tiene una importante significación histórica y simbólica para Portugalete.

Además del árbol “ganador”, han sido propuestas numerosas especies: acebo, aguacatero, algarrobo, arce, calistemo, cedro del Líbano, cerezo, ciruelo, encina, falso pimentero, ginkgo, granado, guindo, magnolio, magnolio de Soulange, mimosa, olivo, palmera, pino, plátano de sombra, roble, sauce llorón, secuoya, tejo, tilo, tulipero, zumaque…

Las razones que han llevado a estas propuestas son muy diversas. Las más repetidas hacen referencia a:

-        Los recuerdos que evocan (historia personal, infancia, eventos familiares, celebraciones, juegos, paseos, la participación en la plantación del propio árbol…).

-        Los estados de ánimo que sugieren (alegría, tranquilidad, admiración, cobijo…)

-        El significado que tienen, por su historia, singularidad, carácter simbólico, longevidad, majestuosidad, altura…

-        Los beneficios que aportan (la belleza, el color y forma de las hojas, las flores, los frutos, la diversidad y los cambios a lo largo de las estaciones, el aroma, la sombra…). Los frutos comestibles se valoran de forma significativa.

-        El refugio que brindan a las aves.

En cuanto a la ubicación, que se distribuye por todo el municipio, aparecen, lógicamente, parques y plazas, pero también patios escolares y calles, señalándose en diversos casos la circunstancia de verlo desde el propio domicilio. También ha habido recuerdos para árboles ya desaparecidos, como los que se situaban en la parte alta del campo de San Roque.

Racionalizar las podas

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